miércoles, 3 de octubre de 2018

LA STRADA – El propósito y la compañía

Por Mariluz Barrera González

"Todo en esta vida tiene un propósito.  Hasta esta piedra... No, no se cual es el propósito de esta piedra.  Pero debe tener uno. Porque si esta piedra no tiene un propósito, entonces nada tiene sentido. Ni las estrellas. Y tu también, tu también tienes un propósito."    El Loco- La Strada



Personalmente he vivido situaciones muy difíciles, las cuestiones de salud y las pérdidas han sido algunas de las pruebas más grandes, hace algunos años la enfermedad me puso en jaque y tuve que tomar decisiones que en su momento a muchos le parecieron descabelladas, priorizar mi salud hizo que mi economía flaqueara y en el 2014 pasábamos por una de las crisis más duras que hemos vivido, tal vez no como la que afrontamos ahora, pero existencialmente reconozco que no estaba en mi mejor momento, fue cuando vi por primera vez la película LA STRADA, de  Federico Fellini, leí un artículo sobre las películas favoritas del papa Francisco y me aventuré a verla y puedo decir que  llegó justo en el momento que mas la necesitaba, no solo tenía problemas económicos y de salud, me cuestionaba fuertemente si debía continuar ejerciendo mi profesión, la realidad es que me sentía muy decepcionada.

Este 6 de Septiembre se cumplen 64 años de su estreno en el Festival de Cine de Venecia, La Strada, una historia increíblemente humana, en donde sus  personajes, Zampanó, Gelsomina y el Loco nos llevan a un recorrido profundo y espiritual por la calle cruda y solitaria en que suele por momentos convertirse la vida.



Clasificada en el género neorrealista, juzgada por la crítica marxista de resaltar el individualismo y el misticismo de corte religioso a lo que Fellini respondió afirmando que “el neorrealismo debería abarcar no solo la realidad social, sino también la realidad espiritual, la realidad metafísica, todo lo que hay dentro del hombre”, es sorprendente que en un momento como el de la posguerra, y justo como el que se vive ahora se tenga que remarcar y defender el hecho de que estos aspectos de la humanidad son la prioridad, pero si a mí me han criticado por descabellada, no me sorprendió saber que el mismo Fellini tuvo que defender su postura y la mirada de lo humano que ya a muchos parece no interesarles y que en los momentos de crisis más difícil es lo que me cuestiono.

Cuando vi la película esa primera vez en las noticias se hablaban de 4 suicidios en 24 horas en la ciudad, y dos niños de 11 y 12 años respectivamente se encontraban en la lista, 20 años como terapeuta escuchando historias, viviendo de cerca el sufrimiento de las personas no me deja indiferente y me confirma como Fellini que estos temas siempre son y serán importantes, en medio de una guerra, después de ella o en cualquier circunstancia donde nuestra humanidad y espiritualidad siempre estarán en juego.

Fellini plasma un panorama de la Italia de la posguerra, los personajes intentan plantear tres posturas ante la vida, Gelsomina (Giulietta Massina),  representado la apertura original del niño hacia la realidad, Zampanó (Anthony Quinn), la cruda brutalidad del animal y El Loco (Richard Basehart), el sentido de la vida que pende de una cuerda floja y que parece locura . La Strada significa la Calle, que representa el camino, ese camino por el que todos transitamos, tratando algunos de encontrar qué sentido tiene nuestra vida, algunos otros vivirán el riesgo, al límite sin importar las consecuencias y otros más que tal vez son los que abundan, van por la vida amargados, frustrados, indiferentes, desconectados, sin plena consciencia de su propia soledad asumiendo tal vez como nos quieren hacer creer que fue una decisión propia, pero que no es más que el resultado de todo lo que se ocasiona por la falta de reconocimiento de nuestra humanidad.



Primero me identifiqué con Gelsomina, con esa mirada noble e ingenua que intenta sin aparente lógica abrazar lo que la vida le presenta, aun sin poder entenderlo, pero con la certeza de que hay algo más grande y que resulta obvio porque se impone y por momentos parece acorralarte, y solo abriéndote a esta pregunta que constantemente se plantea ante el anhelo de ser mirada por Zampanó y de ser mas que amada, necesitada, aunque esto implique sufrimiento pero siempre con un sentido.  En otros momentos me vi como el Loco, intentando conformarme con el instante y lo fútil de lo que ofrece creyendo que así se sufrirá menos, el problema es que para vivir de esa forma se necesita el riesgo, el límite para poder sacarle todo el jugo y nuevamente llega la insatisfacción que nunca acaba. Más impactante ha sido descubrir que tal vez muchos estamos como  Zampanó, intentando por voluntad propia recurrir a la soledad sin construir vínculos profundos para no sufrir, para no comprometernos, creyendo que así somos más responsables, pero en el camino lastimamos a las personas, porque nuestra mirada que tanto necesita el otro para ser rescatado de algo más que la indiferencia es justo el sentido de los encuentros que dan a la vida el significado que nos convierte en personas y que también nos salva y nos dignifica como seres humanos. 

Cuando Zampanó se descubre completamente solo y cae en cuenta de que esta soledad no ha sido su decisión es cuando no nos quedan más que dos opciones, resignarnos a que la vida no es trascendencia porque no hay nada que nos rescate ni que nos acompañe en esta intrínseca soledad, o abrazar la vida como señal de un misterio más grande y descubrir que siempre hay una compañía que nos salvará y redimirá para descubrir a través de su presencia que nos remite a este misterio para darnos cuenta que nunca hemos estado solos.

Gracias, Fellini y Gelsomina por este grandioso recordatorio.


Publicado en la Revista Digital Humanum

miércoles, 5 de septiembre de 2018

SOBRE COMO LA VIDA INTENTA CAMBIARNOS

Por Mariluz Barrera González

Muchos de los niños y jóvenes que llegan a psicoterapia me conmueven enormemente. En mi experiencia observo una extrema confusión ante la incongruencia del mundo y de lo que los adultos llamamos “la realidad”.

Todos nos quejamos de lo terrible que está la situación actual, pero es increíble escuchar a los padres repetirme una y otra vez: “no puedo mantenerlo en una burbuja de cristal, tiene que aprender a adaptarse al mundo real”.

Lo interesante es que aquello que los  padres llaman “burbuja de cristal”, es lo que los niños y los jóvenes perciben como la auténtica realidad: un mundo de valores y congruencia en el que decir, pensar y actuar coinciden, y en donde la felicidad es una enorme posibilidad, no una ilusión. 

Entonces, ¿qué implica adaptarse a la realidad?

Para un niño pudiese ser tener padres que le dicen que lo mejor para todos será el divorcio, pero a partir de esa circunstancia las cosas empeoran, los pleitos crecen y los problemas de comunicación entre adultos parecen no terminar.

En la escuela, adaptarse a la realidad implicaría aburrirse por que el mundo es aburrido, aceptar la injusticia y obedecer sin replicar, agredir a otros iguales para sobrevivir porque así son los niños.
Al final los niños y los jóvenes no entienden a qué nos referimos cuando decimos que luchamos por un mundo mejor, si al final lo que hemos llamado “la realidad” es lo que impera en nuestra existencia y a lo que tendremos que adaptarnos para no ser unos “inadaptados”.

Cuando cuestiono a los padres sobre lo que implica adaptarse a lo que ellos llaman “el mundo real”, les hago ver que muchos de sus hijos, son nobles, sensibles y con valores e ideales muy concretos, y que muy probablemente algunos de ellos terminen siendo entonces, ante su postura, unos “inadaptados”. Esto es así porque su ser es más fuerte que la “realidad” que nos han vendido y que son justamente seres como ellos los que en verdad necesita el mundo si queremos mejorar.

Hace muchos años renuncié a un trabajo en una institución gubernamental porque amo ser psicóloga y para poder mantener mi trabajo y conservar mi sueldo necesitaba “adaptarme al sistema” y convertirme en una persona que definitivamente no soy.

Esto suena muy idealista y controvertido, pero lo interesante es que uno mismo pueda plantearse opciones y posibilidades, porque siempre las hay.

Sé que tomé el camino más duro y difícil. Trabajar por mi cuenta y emprender un negocio y en el estado Campeche (México) es toda una odisea, pero si yo hubiera perdido todo aquello que me convierte en quien soy, definitivamente no estaría haciendo ni la mínima parte de todo lo que ahora he logrado. No tendría la esencia ni la postura para poder ayudar y acompañar a otros, sobre todo a los niños y a los jóvenes que se resisten a que el mundo los cambie.

A veces llegan algunos niños a los que el mundo irremediablemente les ha impactado y por cuestión de supervivencia e influencia de las familias en las que crecen han logrado “adaptarse”, pero a la amargura, la tristeza y los trastornos son su diario vivir. Y es justo por ello que terminan buscando ayuda.

No sé si “adaptarse” implique transformarse en quien no eres, pero para mí “adaptarse” implica asumir quién eres y a partir de eso construir algo que te sostenga y te rescate.
La gente quiere “un mundo mejor”, pero no quiere mejorar; los padres quieren “hijos mejores”, pero se resisten a cambiar y desean entonces que sus hijos se conviertan en seres como lo somos la mayoría de los adultos: tristes, sin esperanzas, frustrados, sin valores, con doble moral, “adaptándose”, “transformándose” a una realidad que hemos construido y que nos arrastra tristemente hacia un final que, confieso, no me gusta y en el que no quiero colaborar.


Artículo Publicado en la Revista Digital Humanum

miércoles, 15 de agosto de 2018

SERA EN ESTA VIDA Y EN OTRA

Mudarme no fue una decisión sencilla, ninguna de las veces que lo he hecho ha sido fácil, pero esta vez me atrevo a decir que dolió mucho mas que antes, lo interesante del dolor es que intento recordar las lágrimas derramadas y yacen en un rincón del pasado por que por suerte ahora no las recuerdo con la misma nitidez, pero sí, me dolió y mucho, por que el esfuerzo puesto en la tarea de fundar proyectos que tuve que finalizar, me llevaron gran parte de mi vida y del corazón.

Curiosamente hay un sueño que desde que salí de casa de mis padres a mis 18 años se me repite constantemente, sueño con casas que se derrumban, que camino en ellas y las paredes y el suelo comienzan a destruirse y al final, estoy ahí en medio de ellas, de esas ruinas que ya no son nada.

Siempre lo interpreté como esa casa que aun no tengo, que he perdido ya en dos ocasiones por diversos motivos económicos, la primera fue siendo soltera y esta segunda ya con familia fue justo la que me obligó a moverme, a darme cuenta que lo que realmente tengo va y está siempre conmigo, hasta ahora sueños no me faltan, proyectos todavía persisten y mi familia está aquí, mis hijos y José, y por supuesto mi padre fallecido del que no tengo nada físico, ninguna herencia, solo sus recuerdos en mi cansado corazón.

Hace unos días armando el tercer nivel de Escritura Terapéutica, encontré un poema de una escritora húngara que no conocía, Agota Kristof, su historia me recordó mucho a la mía, pero en pocas ocasiones llego a sentirme tan identificada con unas letras, cuando leí su poema "Mi Casa", no pude evitar derramar unas lágrimas y ser feliz de encontrar a alguien que pudiera describir de forma tan perfecta lo que mi alma anhela y lo que tanto le duele.

Agota Kristof nació el 30 de Octubre de 1935. Con 21 años se marchó de su país cuando la Revolución húngara de 1956 fue aplastada por las tropas del Pacto de Varsovia.  Ella, su marido (profesor de historia en la escuela) y su hija de 4 meses, escaparon a Neuchatel, en Suiza.  Tras cinco años de exilio y soledad, trabajando en una fábrica dejó su trabajo y se separó de su marido.  Kristof empezó a estudiar francés, y comenzó a escribir novelas en ese idioma.



Al igual que Agota, por mas que he intentado huir de mi destino al final la vida me coloca justo donde debo estar, me ha costado tener que aceptar esta situación de la que intento sacudirme constantemente, pero al final estoy justo donde pertenezco, para poder abrazar lo importante, para llenarme de una sabiduría que jamás percibí y sentí con tanta fuerza justo como ahora, para tomar decisiones que jamás antes me hubiese atrevido a hacer, para crecer como nunca antes lo hubiese logrado si en realidad alcanzaba lo que alguna vez me propuse.  Ser listo implica mirar más allá, descubrir que la vida te habla y que en este momento mantener mi alma intacta es y ha sido mi mejor y mayor proyecto, por que de ella dependerá también el futuro y el alma de mis hijos.

Percibir y abrazar que tal vez mi hogar no esté solo en esta vida, sino también en otra me ha costado mucho, intentar no aferrarme a las cosas materiales para saborear lo verdadero ha sido de las pruebas mas grandes, al principio perderlas me remitía al fracaso y a la humillación, pero empezar de nuevo con mas fe y esperanza es lo que me ha demostrado que soy mas que fuerte y que lo que tanto he defendido que ha sido mi espíritu se yergue adolorido pero no vencido.


El mundo nos ha arrebatado toda esperanza, miro a los jóvenes resignados a vivir el aquí y ahora pero con total desolación, con la consiga de que solo lo que ven a través de los filtros que les proporciona el sistema es lo único que les queda, y si no tienen nada entonces están vacíos, y definitivamente  no hay opciión de trascender, eso no existe en sus vocabularios, no es ni una remota posibilidad, y resignados ya no se lucha, vivir o morir da igual, como se vive y como se muere no tiene diferencia, porque la realidad se agota a nuestro entendimiento limitado sin abrazar el infinito que la contiene.

Se que será en esta vida y tambien en otra, porque tanto esta como la otra están llenas de ese infinito para el que nació mi corazón, porque ese anhelo sigue latiendo y lo miro a diario, y pido a diario para no perderle de vista y poder acompañar a otros.

A continuación les comparto este hermoso poema que tocó mi alma y que refleja todo lo que mis mudanzas representan, en especial esta última y a la que le agradezco enseñarme el camino de vuelta a mi hogar.

MI CASA. (Agota Kristof)

¿Será en esta vida o en otra?
Volveré a casa.
Afuera los árboles gritarán pero ya no me darán miedo,
ni las nubes rojizas, ni las luces de la ciudad.

Volveré a mi casa, una casa que nunca tuve, o que está demasiado lejos como para que me acuerde, porque aquello no era realmente mi casa, no lo fue nunca.

Mañana tendré por fin esa casa en un barrio pobre de una gran ciudad.  Un barrio pobre porque ¿Acaso se puede ser rico de la nada, cuando se llega de otra parte, de ninguna parte, y sin el deseo de hacerse rico?


En una gran ciudad puesto que en las pequeñas solo hay un puñado de casas de desfavorecidos, y solamente las grandes ciudades tienen calles y mas calles infinitamente oscuras, donde se agazapan seres parecidos a mi.


Por esas calles caminaré hacia mi casa.

Caminaré por esas calles azotadas por el viento, iluminadas por la luna.

Unas mujeres obesas que toman el fresco me verán pasar sin decir nada.  Yo saludaré a todo el mundo, llena de felicidad.  Unos niños casi desnudos jugueterán entre mis piernas, los levantaré pensando en los míos que ya serán mayores, ricos y felices en algún lugar.


Acariciaré a esos hijos de cualquliera y les regalaré cosas brillantes y raras.


También levantaré al borracho que se ha caído en el arroyo, consolaré a la mujer que corre gritando en medio de la noche, escucharé sus penas, la tranquilizaré.


Al llegar a casa estaré cansada, me acostaré en la cama, en cualquier cama, y las cortinas flotarán como flotan las nubes.


Así pasará el tiempo.

Y bao mis párpados pasarán las imágenes del mal sueño que fue mi vida.
Pero ya no me harán daño.
Estaré en casa, sola vieja y feliz.
Mi Casa.

Foto: Mi bicicleta en la fachada de una casa de mi barrio en Campeche

sábado, 5 de mayo de 2018

EL DUELO DE UN MAULLIDO (Una pena en observación)


"En el dolor, como dentro de todas las circunstancias, hay algo, un significado, una promesa por descubrir". - Emmanuel Mounier

Y mi hermosa Diana falleció, cerró sus ojitos el martes primero de mayo, al parecer la atropellaron, en realidad no salía de la casa, solo para visitar a nuestros vecinos de la esquina en donde se divertía jugando en el jardín, para ellos también era su mascota y les agradezco el amor que le tuvieron, la querían mucho, no sabía cruzar la calle, estaba todo el tiempo en la biblioteca, recuerdo el día que la encontramos, pequeñita, sin bigotes (creo se los cortaron), sucia y desnutrida, justo en la acera de enfrente, en donde la encontramos muerta.

Mi historia con Diana empieza como la que he tenido con todos mis gatos, ellos llegan a mi vida, Jovi, Katy, Sheldon, Castiel, aparecieron un día sin yo buscarlos, justo cuando más los necesitaba, y tal vez cuando ellos más me necesitaban, y así se han ido, en ese viaje eterno del que ya nadie vuelve.
¿Por qué me gustan los gatos? No lo tengo muy claro, pero mi conexión con ellos va más allá, no solo es lo que me inspiran y me hacen sentir, es lo que yo puedo ver en ellos y a través de ellos.


Muchas veces digo que como filósofa intento asombrarme y admirarme de la realidad que me rodea, los gatos son sumamente observadores, contemplativos y miran todos los detalles, no dejan escapar alguno, pareciera que el entorno realmente los provoca y los invita a maravillarse, Diana era así, y por eso se adaptó muy bien a la vida de la biblioteca. La tranquilidad y la paz que se vive entre los libros se proyectaba en su andar, en su serenidad, representando esa compañía que no invade, que no hace ruido ni interrumpe por que respeta y así exige respeto, y al mismo tiempo te hace sentir que no estás solo. Ahora que no está no encuentro palabras para describir lo duro que se siente su ausencia, el silencio y la tranquilidad son ahora un vacío porque ella con su presencia le daba un significado a muchas cosas.


Su rutina era parte de la mía, despertaba muy temprano, dormía con nosotros en la recámara, y lloraba para abrirle la puerta para que saliera a la cocina a comer, era mi despertador, después de comer lloraba de nuevo para entrar a la recámara y acompañarme hasta que saliera a desayunar. Si no tocaba abrir la biblioteca en la mañana se la pasaba acompañándonos  en todo lo que hacíamos, mientras más activos estábamos mas se interesaba por observar lo que realizábamos, cuando me sentaba a teclear o a preparar un taller ella definitivamente estaba ahí, a veces se acurrucaba en mis piernas a dormir mientras yo trabajaba.

Creció en la biblioteca entre libros, su familia y las personas que nos visitan, jugaba con los niños y se dejaba acariciar, muchas veces la gente llegaba preguntando por la gatita de la biblioteca porque veía sus fotos en la página, y le tomaban fotos y se fotografiaban con ella, nos reíamos de la forma en que se había vuelto tan popular.


Cuando la encontramos apenas llevábamos unos meses de haber abierto las puertas de la biblioteca y yo dudaba en quedármela pensando en que no a todos le gustan los gatos y que eso limitaría el acceso de algunas personas, pero la realidad es que yo amo a los gatos, y en ese momento, estaba yo sola aquí en Mérida, mi familia aun no se me unía, ellos seguían en Campeche y definitivamente necesitaba compañía.  Algo que admiro de los gatos que he tenido es su limpieza, aprenden a usar su arenero desde el primer día, la limpieza no ha sido nunca un problema, eso para mí es una prioridad y ellos pareciera que lo saben.  Otro de los motivos por los que decidí adoptarla fue la forma en que los usuarios se encariñaron con ella, de hecho, Pau, una de nuestras más queridas usuarias fue la madrina de arenero y desde entonces Diana formó parte de esta grandiosa comunidad.

Mis hijos también aman a los gatos, hemos llorado por la partida de cada uno de nuestros mininos, pero la partida de Diana nos representó muchas cosas, ya que el año pasado vivimos situaciones muy difíciles con la mudanza, para ellos dejar su casa, sus amigos y familia no fue fácil, reescribir nuestra historia construyendo un estilo de vida como siempre soñamos ha significado mucha lucha y esfuerzo y en todo esto Diana siempre estuvo presente.



El día que fuimos a buscar las Cenizas de Diana, todos lloramos desconsolados, y Rafa me lanzó una gran pregunta: “Mamá, ¿cómo se sintió mi tía Soco cuando falleció mi tío Alvaro si yo estoy tan triste por Diana?”, reflexionar con el tema de la muerte es uno de los mayores aprendizajes que los niños y hasta los adultos puedan tener, siempre le digo a mis pacientes que en psicología todas las pérdidas se viven como duelos y el proceso es el mismo para todos, ya sea perder un trabajo, una mascota, la salud, una pareja o un familiar, nosotros el año pasado habíamos perdido muchas cosas, nuestra casa, nuestra anterior biblioteca, nuestros amigos, nuestra vida anterior se quedó en Campeche, nuestros gatos que habían sido envenenados, yo en lo personal a una amiga muy querida que falleció y la vida ante estas pérdidas como la de nuestra mascota nos remueve estas historias, estas heridas y se convierten en la oportunidad de pensar en ellas, de analizar y también porque no, de unirnos en el sentimiento que nos deja más expuestos, más sensibles y sinceros, el del dolor.
Justo este año sentí la necesidad de armar un taller sobre el sentido del dolor y el sufrimiento, en la terapia y mis talleres descubrí que definitivamente lo que nos une de una forma profunda y verdadera no es la alegría, es el dolor, y las personas que participan en los talleres lo confirman, al compartir y descubrir el dolor de otros y ver que los suyos son escuchados y también compartidos.  C.S.Lewis escribió gran parte de su vida sobre el sufrimiento y tiene un libro hermoso que se los recomiendo ampliamente: “Una pena en observación”, este libro lo escribe justo después de que fallece su esposa de cáncer, la forma en que describe sus sentimientos y la crisis que como creyente vivió es sublime y me maravilla por que logra encontrar palabras para aquello que yo he sentido y que no he podido describir.



El dolor de haber perdido seres y familiares queridos no ha sido fácil de superar, pensar en mi propia muerte también me lleva a reflexiones que nunca terminan.

A continuación les transcribo un fragmento que describe lo que me sucede en estos momentos al intentar recordar el rostro de todos mis seres amados que han partido:

“Hace falta mucha paciencia para aguantar a esa gente que te dice: <<La muerte no existe, o la muerte no importa>> La muerte claro que existe y sea su existencia del tipo que sea importa. Y ocurra lo que ocurra tiene consecuencias, y tanto ella como sus consecuencias son irrevocables e irreversibles. Por ese principio podríamos decir que nacer no importa. Alzo los ojos al cielo de la noche. Es de todo punto evidente que si me fuera permitido rebuscar en toda esa infinidad de espacios y tiempos, nunca volvería a encontrar en ninguna parte el rostro de ella, ni su voz, ni su tacto. Murió. Está muerta. ¿Es que se trata de una palabra tan difícil de comprender?
No conservo ninguna fotografía suya donde quedara un poco bien. Ni siquiera en mi imaginación soy capaz de reproducir su cara con todo detalle. Y sin embargo, el rostro extraño de cualquier extraño atisbado esta mañana entre la multitud puede presentarse ante mí con nítida perfección al cerrar los ojos por la noche. La explicación es bastante sencilla, creo yo.  Los rostros de los seres a quien mejor hemos conocido, los hemos visto desde tantos ángulos, bajo tantas luces y dotados de tantas expresiones (paseando, durmiendo, riéndose, llorando, comiendo, hablando, o pensando), que todas estas impresiones se nos enmarañan simultáneamente, dentro de la memoria y quedan confundidas en un simple borrón.  Pero su voz está todavía viva. Su voz añorada que en el momento menos pensado me puede convertir en un niño que echa a llorar.”

Y así la voz de todos  mis seres amados, mi Padre, Alvaro mi cuñado, Paco, Ana María, Cinthia, mis amigos, mi tío Julio y los maullidos de mis queridos gatos, hoy me acompañan, junto con su borrosa imagen que se confunde con la de otros pero que siempre, siempre me acompañan por que están conmigo como hoy Diana en cada rincón de la biblioteca y por supuesto de nuestras vidas.

Este escrito se lo dedico de todo corazón a todas las personas de la biblioteca que se encariñaron con Diana y que le dieron un significado muy profundo a una presencia que nos unió en comunidad.

Un abrazo y un maullido a todos!!!

sábado, 7 de abril de 2018

El Prometeo Posmoderno (Un mundo sin Dios)


“Maldito creador! ¿Por qué me hiciste vivir? ¿Por qué no perdí en aquel momento la llama de la existencia que tan imprudentemente encendiste?” - Frankenstein o el Moderno Prometeo, Mary Shelley.



Este año se cumplen 200 años de la publicación de la gran novela “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, confieso que al igual que muchos esta extraordinaria novela fue para mi un increíble libro de terror, pero hace poco Netflix por el aniversario del libro lanzó una serie muy interesante, “LasCrónicas de Frankenstein”, de la cual ya vi la primera temporada y me hizo ver la obra original con otra mirada, sobre todo pensando en lo que actualmente vive mi generación. La crisis existencial del protagonista de la serie me apasiona, un hombre creyente tratando de comprender la crueldad, y el dolor del mundo real pero atormentado por su propia crueldad y sufrimiento, hasta que el destino pudiera transformarlo en un monstruo al transgredir sin deseo propio la misma naturaleza, que es en realidad el asunto más importante que Mary Shelley intentó plasmar en su novela, los conflictos existenciales más profundos del Alma Humana.

Investigar sobre la vida de la autora y el contexto histórico que se vivía en sus tiempos definitivamente nos abre también el panorama, y es que la revolución industrial marcó una diferencia en el sentido de muchas cosas, sobre todo de lo que implicaría las necesidades más apremiantes de la naturaleza humana, convirtiéndonos en productores y productos, descubriendo en lo personal una analogía con lo que vivimos actualmente. A eso agreguemos las investigaciones de Darwin y el galvanismo que al parecer eran fuente de grandes reflexiones en los círculos filosóficos y literarios, pues es justo de una charla en donde se platicaba de ello que nace en Mary la inquietud sobre el tema. 



La analogía que usa Mary Shelley con el mito de Prometeo es conmovedora, el hombre intentando suplantar a Dios, Frankenstein, pero al igual que Prometeo la osadía de robar el fuego de la vida no podía quedar sin un castigo y es su misma creación la encargada de martirizarle, el buitre que nunca le abandonará.
Mary tuvo una vida bastante dolorosa, perdió a varios hijos y también a su esposo, vivió en la indigencia y a pesar de pertenecer a una familia culta y liberal, la revolución industrial no fue en ese momento lo mejor que a gente como ella pudiera pasarle. Crítica y reflexiva imagino que nunca dejó de plantearse conflictos que en ese tiempo eran imposibles de evadir, la realidad era como ahora intensa y se imponía por si misma a través del sufrimiento y la tragedia creando en ellos reflexiones infinitas que llegan cuando te abres a lo que grita desesperadamente la realidad.
Entiendo igual la tragedia del monstruo al ser la creación de Frankenstein y no tener el amor de su creador que termina rechazándolo, y el creyendo que fue la infelicidad lo que en ese momento lo volvía un monstruo cuando tal vez volver a vivir no implicaba en si un nacimiento y mas que ese amor lo que tal vez ya no poseía era un alma, misma que muchos seres humanos en ese momento como consecuencia de la industrialización y la guerra sentían que estaban perdiendo, incluso Mary Shelley.



El primer capítulo de la serie de Netflix lleva por título “Un mundo sin Dios” y da pie a lo que Mary intentó plasmar en su obra, el hombre en medio de la desesperación a expensas de sus propios límites intentando suplantar aquello que no comprende asumiendo que lo hace olvidando por esto la esencia de su naturaleza que fue ser creado, y que el monstruo se lo recuerda a Frankenstein y que en la serie (no voy a hacer Spoiler) se plantea de forma increíble al final de la primera temporada, llevando al protagonista a un conflicto aun mas grave de su existencia.

Perder el alma aun estando vivos es tal vez algo que sucede con mas frecuencia de la que imaginamos, yo como psicóloga puedo reconocer que los conflictos de las personas desde hace mucho no radican en sus mentes, sino en sus almas y sus espíritus, y que desgraciadamente ya no hay nada en el mundo que se enfoque en formar nuestra vida espiritual o en rescatar y satisfacer lo que nuestra autentica naturaleza necesita, el mundo nos ofrece una gama infinita de soluciones superficiales y evasivas que lo que hacen es negar esta naturaleza y nos abandona a nuestro propio limite bajo la premisa de que somos ilimitados, pero el desencanto ha traído consecuencias catastróficas.

Fue para mi asombroso encontrar mucha similitud entre mis múltiples reflexiones personales, las de Mary Shelley y las del filósofo coreano Byun-Chul Han que últimamente se ha vuelto famoso por su libro “La sociedad del cansancio”, se los recomiendo ampliamente; cuando descubrí la filosofía de Byung-Chul Han quedé fascinada por que todo eso que el plantea yo ya lo venía observando en mis pacientes, y en las personas con las que he trabajado todo este tiempo y concuerdo en todo, es bajo esta premisa que me atrevo a ayudar a mis pacientes y he visto resultados sorprendentes; y es que soy filosofa y mi formación me abre a otra perspectiva, y partir de la naturaleza repito me está funcionando maravillosamente.

En el Prólogo de la sexta edición Byun-Chul Han utiliza el mito de Prometeo como introducción a sus planteamientos y es tal vez nuestro Prometeo Posmoderno que el llama “El Prometeo Cansado” y transcribo sus palabras: “El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto del rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo. El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su álter ego, con el cual está en guerra.  Así visto la relación de Prometeo y eláguila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación. El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio.  De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito. Es la figura originaria de la sociedad del cansancio.” 

Al final el exceso de rendimiento según el filósofo provoca el infarto del alma.

Y si, somos esos Prometeos cansados, luchando con nuestro álter ego, autoexplotándonos, en un mundo sin Dios, sin esperanza, buscando a quien culpar por nuestro sufrimiento y nuestra maldad devorándonos a nosotros mismos, acabando con nuestra naturaleza humana viviendo como monstruos creados por el Dr. Frankenstein sin un alma.

Artículo Publicado en la Revista Digital Humanum

miércoles, 21 de marzo de 2018

Desescolarizando la vida

Pensé mucho en escribir este post, lo tenía pendiente, ya que mucha gente se asombra cuando digo que mis hijos ya no van a la escuela, ante tantos cambios en mi vida y lo drástica que siempre he sido, me atrevo a decir que de todas las decisiones radicales y riesgosas que he tomado esta ha sido la mayor.
Sin embargo no fue una decisión difícil, curiosamente hace un año nuestra vida dió un cambio de rumbo, mudarnos de ciudad con nuestros sueños y los mas de 3000 libros de la biblioteca ya era de por si para muchos una locura como casi todo en mi vida, así que viendo la riqueza de poder al fin construirnos nuestro propio estilo de vida adecuado a nuestros valores la consecuencia mas obvia era justo esa, desescolarizar a nuestros hijos y no nos arrepentimos ni un solo segundo de haberlo hecho.

Vamos apenas en nuestro primer año, era para mi como psicóloga angustiante ver lo que sucede con los niños y el sistema educativo, me conflictua siempre quejarme y no hacer nada, o peor aun resignarme y contradecirme, eso no va mucho conmigo y menos si ahora tengo que darle un ejemplo a otros seres que confían y creen en mi. Me he declarado muchas veces antisistema, mi último intento por ser normal, fue entrar a la Universidad a dar clases, tengo tanto que enseñar, y fue toda una aventura, mis alumnos repetían constantemente que jamás habían tenido una maestra como yo, pero esto no fue nunca un cumplido, algún día escribiré sobre esto, llegaron a decirme que los hacía pensar demasiado y que mi obsesión por la filosofía no les agradaba, en fin que la gran conclusión fue, que si la escuela era para mi un conflicto era muy lógico que no encajara como maestra, y sí, es muy probable que rompiera con muchos esquemas, y no podía ser la maestra que ellos esperaban, no como los demás, justo después de esa experiencia y lo que aprendí de mis alumnos, fue que decidí que no deseaba que mis hijos terminaran como ellos.

He tenido la adorable fortuna de tener un esposo con el que concuerdo en los ideales y valores, eso ha sido una enorme bendición y ahí estábamos José y yo ante este enorme reto, tomar la decisión de por fin hacernos cargo de la total educación de nuestros hijos.

Al principio lo mas duro es dudar de tu decisión pero confieso que esto sucede por que los que están a tu alrededor dudan de ti, aunque no te lo digan directamente, se lo dicen a tus hijos: "tu mamá no tendrá tiempo", "tu mama no es maestra" y a eso agréguenle que les cuestionen cuando los ven que están estudiando o que están aprendiendo, la presión se vuelve gigante.

Había leído mucho sobre la importancia de desescolarizar nuestras mentes y es real, concluimos José y yo que el secreto no era llevarnos la escuela a casa, pero nuestro problema es que él y yo habíamos crecido así y la escuela ya la llevábamos dentro, a pesar de que nos hemos resistido a seguir fiel a un sistema que no funciona y esto lo digo en general, ya que trabajamos por nuestra cuenta y eso no ha sido fácil, ahora me doy cuenta que no lo ha sido por que la escolarización mental nos lo ha dificultado, así que optamos por tomarnos un año para conocernos, descubrirnos y observarnos, hicimos una lista de prioridades.
Otro de los grandes motivos para esta decisión fue que nuestros hijos no podían acudir a las actividades extracurriculares que tanto amaban y disfrutaban y me atrevo a decir que eran justo esas actividades las que eran importantes, por que eran sus mejores habilidades ya no hablemos de intereses lo que ponían en practica y ¿no es justo de eso de lo que se trata la educación?, ahora pueden disfrutar de esas actividades y a pesar de que vivimos el punto mas crítico de nuestra economía pues estamos empezando de cero una vez mas, puedo decir que es el dinero mejor invertido y ya no siento la presión de pagar por una escuela que no les ayudaba a descubrir quienes son.

Tardé en darme cuenta, pero todo pasa en el momento justo, Sofía tiene 14 años y estudió hasta el 1o. de Secundaria, Rafael tiene 10 y estudió hasta el 3o. de Primaria, aunque no lo terminó. Me he documentado durante tantos años que la información no nos hacía falta, lo que necesitabamos era la seguridad, y reconozco que recobrar mi autoestima, mi seguridad no ha sido sencillo y tal vez esta decisión fue mi graduación.

Recuerdo cuando entró Sofía a la secundaria, fue de los momentos mas angustiosos que vivimos con la escuela, la cantidad de tarea era increible, Sofi toca el violín y en ese entonces estaba en la Orquesta Sinfónica Juvenial, los ensayos eran una tortura pues no tenía tiempo, hasta que un día la vi con su uniforme sin bañarse frente a la computadora a media noche haciendo tarea, y por una cuestión el trabajo se le borró y ha llorado amargamente, y fue que le dije: "esto ya no puede continuar, mañana mismo te saco de este colegio", y me contestó: "No quiero ser una fracasada, tengo que poder" y le dije que esto no se trataba de que si no podía era un fracaso, era que esto rebasaba lo normal y lo adecuado, que nadie cuerdo continuaría con esto por que el precio ni siquiera era el fracaso, era algo mucho mas valioso y que yo no estaba dispuesta a permitirlo. Agreguemos los problemas de Bullying que ya se dejaban ver en el colegio y cuando fui a hablar con la directora ella misma me recordó lo que yo ya sabía pero curiosamente pasó un año mas para que yo sacara a Sofía de la escuela, por que en ese momento lo que hice fue cambiarla de colegio, me dijo: "la escuela tiene un estandar que cubrir, pero yo se que para ti eso no es importante" y le contesté: "efectivamente lo mas importante es mi hija".

Muchas cosas han pasado en este  año, un nuevo hogar, una nueva ciudad, dejar todo atrás y empezar de nuevo, limpiar nuestras mentes y abrazar nuestra nueva historia, nuevos amigos, nuevas experiencias, 24 horas juntos como jamás lo habíamos vivido, recuerdo que cuando me diagnosticaron Lupus mi mayor miedo siempre fue no tener tiempo suficiente para estar con ellos y disfrutarlos, y eso se acabó, al fín puedo estar con ellos y puedo además compartir algo mucho mas que mi tiempo con ellos, puedo compartirles mi vida entera.

Gracias a los que han llegado hasta aquí leyendo esta pequeña reflexión de mi nuevo blog, he decidido iniciar de lleno la aventura y cerrar un ciclo, mi blog EN VOZ ALTA significó mucho para mi en varias etapas de mi vida, y ahora renovada y renacida estoy aqui dejándoles hoy un pequeño maullido.

De la página Cosas de Homeschoolers

Les comparto la imagen de un rompecabezas de 1000 piezas que justamente hoy terminamos de armar los 4 juntos, es un librero lleno de libros, para los que conocen nuestra historia sabrán que es muy significativo ya que representa literalmente nuestra historia para los que no la conocen todavía les cuento que fundamos una biblioteca hace 4 años, y vivimos justo en ella y fue por eso que nos mudamos, ya les contaré en otro momento.




LA STRADA – El propósito y la compañía

Por Mariluz Barrera González "Todo en esta vida tiene un propósito.  Hasta esta piedra... No, no se cual es el propósito de esta pied...